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Se subastó un Bentley “Blower” en más de 7 millones de dólares

El bólido perteneció a Tim Birkin y en 1932 estableció un récord de velocidad de 219 Km/h en la pista de Brooklands, GB.

Se subastó un Bentley “Blower” en más de 7 millones de dólares

En una zona cercana al circuito de Brooklands en Gran Bretaña se llevó a cabo una importante subasta de la casa Bonhams donde la cereza del postre fue el Bentley sobrealimentado de 4.5 litros perteneciente al playboy llamado Tim Birkin.

El subastador golpeó el martillo y comentó eufórico, el precio de venta es de 4.5 millones de libras esterlinas (más de 7 millones de dólares), es el precio más alto pagado por un Bentley de la época dorada, en la década de los treinta en donde los Bentley Boys marcaban el estilo de vida de los verdaderos Playboys, arriesgados tras el volante y admirados por las mujeres.

 

Un poco de historia…

En 1932 Birkin y su “Blower” establecen un récord en la pista de Brooklands, logrando imponer una velocidad tope de 219,93 km/h. El Bentley estaba dotado de un motor de cuatro cilindros y de 4.5 litros que entregaba una potencia de 240 CV.

Hay una frase célebre de Tim Birkin, después de establecer esa marca de velocidad y refiriéndose al mal estado de la pista de Brooklands: “Hay tantos baches que voy rebotando en el asiento, el auto salta constantemente y por momentos las cuatro ruedas van en el aire” (ver foto de la época en la galería).

Es prudente señalar que el propietario de la marca, W.O. Bentley nunca estuvo de acuerdo con la adición de los compresores a sus autos, la ocurrencia de dotarlos con esta asistencia fue del mismo Tim Birkin, que se dedicaba a modificar motores de avión, adicionándoles un sistema de inducción forzada de aire para mejorar el rendimiento en grandes altitudes.

Pese a la renuencia de Walter O. Bentley se construyeron 50 Bentley Blowers que junto con los llamados Bentley Boys (Woolf Barnato, Benjafield Dudley y Kidston Glen) dotaron a la marca de ese misticismo que aún hoy día goza.

El Bentley Blower de Tim Birkin recientemente subastado era de los pocos autos pintados de rojo, hecho que también enfurecía a Walter O. Bentley, ya que el color rojo era el reservado para los autos de competición italianos.

Fue el primero en ser construido, por esa razón su alto valor monetario.

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